Naroa

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Carta de mamá

Enero4

Arguedas, 13 de mayo de 2009

Mi querida pequeña:

¿Qué grande estás ya?. Hace tiempo que el papá diseñó este blog para tí. A mí me corresponde llenarlo mientras tu creces…nunca encuentro tiempo para dedicarle unos minutos…es tan corto el día…pero siento que se me va ha olvidar todas las cosas que quiero contarte, porque cada día hay algo nuevo con lo que nos sorprendes. No quisiera dejarme nada. Alguna cosa te tendrán que contar otros porque no siempre estoy contigo, pero lo que yo siento y vivo, solo yo puedo contarte.

Te quiero mucho, (eso ya lo sabes) desde antes de que nacieras incluso, porque fuiste alguien muy esperado y deseado. Ni siquiera eras un proyecto y ya te quería. Bueno a la idea que tenía de tí. La realidad es más dura, pero no por ello más bonita…porque nadie puede cambiar tu sonrisa, tus demostraciones cariñosas, e íncluso tu impaciencia por las cosas…Ya fuiste impaciente antes de venir a este mundo. Querias salir antes de tiempo. En la semana 27 del embarazo nos diste un buen susto…ahí es cuando más empecé a quererte, porque sentí que ya eras parte de mí y no quería perderte.

¿Sabes?, mamá no sabe parar (pero ya estoy aprendiendo), y yo quería hacer muchas cosas y sin pedir ayuda y no escuchaba a mi cuerpo que me daba avisos de que algo no marchaba bien, y que no era bueno para ti. Así que un doctor me tuvo que decir que me tocaba estar en la cama quietecita si quería verte sin problemas. Qué largo se me hizo, Naroa, (tú aun no tenías nombre, pero ya sabiamos que eras una chica) y a veces tenía tanto miedo. Intenté ser valiente, por tí y por papá, y además porque sabía que no nos iba a pasar nada. Siempre tengo un guia que me lleva de la mano en estos momentos, y me da fuerzas. No lo veo, ni lo oigo pero siento que si acepto lo que pasa es más fácil llevarlo. además te sentía y casi te podía tocar. Conforme crecias y mi vientre se abultaba, notaba tu cabeza, o tu pie, a veces el codo…y lo que más me sorprendía era cuando tenías hipo. Tenías muchas veces hipo, yo no sabía lo que era hasta que una matrona me lo dijo cuando estaban midiendo las contracciones. Me dijo: “esta niña tiene hipo”. Y cuando notaba que empezabas con el, ponía mis manos en el regazo y te cantaba algo tranquilo para que te calmaras, solía funcionar aunque canto fatal. Lo suyo hubiera sido darte un susto que es como se dice que se quita el hipo, pero entonces no hubieras querido salir nunca ¿o me equivoco?.

Cuando ya llegó el momento de conocerte estaba muy nerviosa, pero solo sentía el dolor. ¿Sabes?, era un dolor horrible, o ese es mi recuerdo, pero el dolor es algo que no se puede medir y mucho menos guardar en la memoria y menos mal, así que el recuerdo que me queda es el de tu cuerpo saliendo de mí en el último empujón (nos ayudaron un poco Naroa, porque mamá estaba cansada y no sentía las contracciones), y el amor tan grande que llenó en el hospitalmi corazón. Por fín te conocía, y te llevaron tan pronto de mi lado…era para comprobar que todo estaba bién, porque como te pusieron una ventosa en la cabeza…(menudo huevo te salió luego) Cuando te trajeron a mí estabas muy tranquila y no llorabas… aun no veias con tus ojos, pero sé que cuando te pusieron en mis brazos me reconociste…porque te calmaste y abriste un ojo, y había una sonrisa en él… nuestra primera mirada…aun lloro de felicidad cuando me acuerdo.

Luego le llamaron al papá, pero él será el que te cuente lo que sintió.

Naroa, te quiero mucho y poco a poco te iré contando más cosas de mi pequeña gran chica.

Un beso muy, muy grande nire neskatxo maitia

Zure amatxo

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