Naroa

Simplemente otro Blog WordPress

Mi pequeña gran persona

Enero27

¡Cómo pasa el tiempo! Ya tienes cuatro años, camino de cinco. Parece que fué ayer…

En tu cabeza, ya hay ideas propias, algunas las pruebas una temporada y si no te valen las cambias, nada es permanente. Todo cambia. Bendita niñez. Experimentas con todas las cosas, hasta con los sentimientos. Cada mañana me despiertas con algo nuevo y sorprendente, gracias a tí, aunque los días parecen iguales, no lo son. Tu los llenas, los cambias y los transformas con tus ocurrencias, y yo, aunque a veces no tengo ganas, no me queda más remedio que reir, Y tú piensas que me río de tí. No es así, quiero reirme contigo, con esas cosas que preguntas tan seria que hasta parece que has vivido cien años.  Muchas veces me pregunto si no será así, porque hay veces que me sorprendo con las cosas que comprendes…que sin haberlas vivido antes es casi imposible…pero bueno, aún eres una niña (grande, pero niña) y poco a poco vamos conociendonos un poco mejor.

Por las noches no me canso de decirte al acostarte que te queremos mucho (y tu también nos quieres, nunca se te olvida repetirlo). Lo digo con la boca, con el corazón y casi siempre con los actos. Aunque algunas veces te parezca que no es así, que mis actos no son de amor…no lo creas. Y cuando grito no es que ya no este contenta o feliz, es que me he puesto nerviosa y ya sabes que yo grito mucho…(pero no muerdo). Estoy trabajando para aceptar todo lo que me pasa, para “amar lo que es” y no agobiarme con lo que mi cabeza me dice que debe ser y no es.

Asko maite zaitut

Creciendo mi bebé

Marzo25

4 de enero del 2010

Kaixo Naroa,

Se me hace díficil  recordar todas las cosas que te pasaron siendo bebé. La verdad que mis recuerdos estan casi borrados, hace taaaanto tiempo que dejaste de ser un bebé. Ya eres una pequeña personita, a la que cada día quiero más, con sus propias ideas y deseos…mi pequeña…(”ya zoy gaaande” me dices).

En fín, voy a intentar recordar, por lo menos los detalles más importantes.

Eras un “angelito” de bebé, me acuerdo que en el hospital me levantaba una o dos veces a mirar si respirabas…pues era la única de la habitación que dormías toda la noche seguida. Salimos del hospital con una ola de calor terrible, tú no tenías fuerzas para mamar, y andabas un poco justa de peso. Todos querian ayudarte…y yo quería darte el pecho y como no tenías fuerzas para agarrarlo bién me compré un saca leches…y te dabamos en biberón lo que podiamos. Lo pasé un poco mal…primeriza, todos queriendo ayudar, y yo pensando que tenía que darte el pecho…fue un poco caos. Pero entre todos lo logramos. Y cuando ya tenías dos meses te agarrabas al pecho de que manera…entonces respiré.

Dormías todo el día y practicamente toda la noche así que yo podía descansar algo. Pero para las primerizas todo es nuevo y me costó adaptarme a la nueva rutina. Dar pecho, sacarme leche, cambiar pañales, lavar culo, salir a pasear, dormir…Ahora con lo que sé, seguro que algunas cosas las haría de diferente manera. Pero esta es la madre con la que te ha tocado lidiar y para bien o para mal, estamos unidas para siempre.

No has sido llorona ( y si lo hubises sido te hubiera querido igual), muy dormilona, tragona, curiosa, sonriente…cagolina (eso mucho). Te hubiera dado el pecho hasta que tu hubieses querido, pero cuando tenías ocho meses mi padre (el aitona Joaquin), se fué de nuestro lado, y a mamá la tristeza le amargó la leche…y tú ya no la querias…así que poco a poco dejaste de pedirme el pecho…ya comías otras cosas y eso era solo un complemento, así que ese momento tan especial entre nosotras dos…se fué. Supongo que tu nunca te acuerdes de esa semana, más que por lo que yo te cuente.

Casi no estuve contigo porque en ese momento me necesitaba mi madre ( la amona Merche), así que te dejé en casa de la Yaya Angelines, con el papá. En aquellos momentos no podia atenderte bién, estaba muy ofuscada, y triste y no podía llorar ( lo cual me hacía maás daño), pero te echaba tanto de menos…necesitaba tus manitas en mis manos, tu sonrisa y tus abracitos…no sé si tu me echaste de menos…supongo que sí, pero no eras consciente. Quiero que sepas que te seguía queriendo mucho, pero que en esos momentos “lloraba” por mi padre al que nunca más vamos a ver. Tú lo llegaste a conocer,pero eras tan pequeñita, y sé que en algún lugar, desde lo más profundo de su alma se siente orgulloso de sus nietas ( aunque vayamos a terminar con el apellido porque ninguno es barón, jejeje), pero tenía que irse. Era su momento.

Sé que desde entonces no he sido la misma, y me apena los momentos en que te he transmitido mi tristeza. Las veces que no he disfrutado con papa porque estaba triste. Y sé, que tú, mi niña especial, de alguna manera notabas mi tristeza y querias animarme. Gracias Naroa por lo que has hecho por mí, pero tu eres mi pequeña y yo soy tu mamá, y me corresponde a mi consolarte y protegerte. Gracias por quereme tanto. Yo también te quiero mucho, ya lo sabes. Eres muy especial, cuando seas más grande entenderás a lo que me refiero y si no es así preguntame.

Por lo demás has crecido feliz. A los nueve meses gateabas, a los 14 meses ya andabas sola ( te costó soltarte), antes de los dos años ya no usabas pañal…el chupete nos costó un poco más…pero se los diste a la cigüeña y ya nunca más se supo de ellos…teniamos un regimiento de ellos por si acaso…aún me ha salido alguno en la última limpieza de final de verano.En fín que creo que dependia yo más de los chupetes que tu.

Pero poco a poco vas creciendo y aprendiendo, y es dificil plasmar todos los momentos vividos en estas pocas líneas.

Eres pequeña, y a la vez tan grande, vas comprendiendo tu pequeño mundo, y a veces las cosas del mundo “grande”, que no entiendes, te afectan…pero cada cosa a su tiempo. Cuando sea momento de entender, entenderás. Y yo sé que tu lo harás pronto porque eres muy especial.100_3508

porqué hay que llorar cuando uno esta triste

Enero25

Querida Naroa,

“Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.”

Otra vez estoy aquí contandote cosas raras. Muchas veces en esta vida tendrás ganas de llorar, y muchas veces reprimirás este sentimiento. En este mundo, cuando las cosas que nos pasan son tristes, feas o dolorosas, tendemos a esconderlas, a taparlas con cortinas de humo…muchas veces te digo que si tienes ganas de llorar porque estas triste que llores, que yo estaré ahí para

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consolarte. Pero, y aunque te suene raro, consolarte no es decirte que pares de llorar, qué no estas sola…consolarte es “acompañarte” en ese momento, que puede ser solo tuyo y dejarte llorar, sin decir nada, solo dandote mi presencia.

“(…) Pero cuando los sentimientos finalmente se expresan te hacen llorar, es simplemente eso.”

John Lennon

No sé que pasa cuando uno llora (físicamente hablando, los médicos o estudiosos igual te lo dicen) , pero si te puedo decir que puede pasar cuando uno reprime sus ganas de llorar por mucho tiempo. Uno se enferma y se apaga poco a poco, (y te lo digo por experiencia propia). Y eso es algo por lo que merece la pena no dejar de lado ninguno de nuestros sentimientos. Cuando hay que reir, reir, cuando hay que llorar, llorar. Hay un tiempo para cada cosa, y ninguna es mejor que la otra. Cuando uno está consciente de lo que le ocurre, cuando uno libera sus miedos, y los contempla en su vida, “le mira a los ojos”, todo es más fácil. Y llorar cuando uno siente ganas de llorar es liberador. Otra cosa es “recrearte” en ese sentimiento y no avanzar. Es bueno sentirse triste, es bueno sentirse alegre, enfadada, ansiosa, atemorizada…reconocer nuestros sentimientos, nos ayuda a convivir con ellos y darles su espacio, y encontrar el camino para superarlo. Es bueno exteriorizar lo que somos, lo que sentimos.

Así, que aunque alguna vez me oigas decirte “no llores mi niña que estoy aquí”, no hagas caso a mis palabras, son las que nos han repetido a lo largo de los años, a mí antes que a tí, a mis abuelos antes que a mis padres, y a los bisabuelos antes que los abuelos…y así hasta el principio de los tiempos. En realidad quiero decir “llora mi niña, que estoy presente”, y sin hablar notarás mi presencia, porque en estos momentos sobran las palabras, deja fluir tus lágrimas, que estoy presente.

Musu haundi neskatxo maitia…

www.hoy.com.do/salud/2007/3/2/228428/Llorar-es-bueno-para-la-salud

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Carta de mamá

Enero4

Arguedas, 13 de mayo de 2009

Mi querida pequeña:

¿Qué grande estás ya?. Hace tiempo que el papá diseñó este blog para tí. A mí me corresponde llenarlo mientras tu creces…nunca encuentro tiempo para dedicarle unos minutos…es tan corto el día…pero siento que se me va ha olvidar todas las cosas que quiero contarte, porque cada día hay algo nuevo con lo que nos sorprendes. No quisiera dejarme nada. Alguna cosa te tendrán que contar otros porque no siempre estoy contigo, pero lo que yo siento y vivo, solo yo puedo contarte.

Te quiero mucho, (eso ya lo sabes) desde antes de que nacieras incluso, porque fuiste alguien muy esperado y deseado. Ni siquiera eras un proyecto y ya te quería. Bueno a la idea que tenía de tí. La realidad es más dura, pero no por ello más bonita…porque nadie puede cambiar tu sonrisa, tus demostraciones cariñosas, e íncluso tu impaciencia por las cosas…Ya fuiste impaciente antes de venir a este mundo. Querias salir antes de tiempo. En la semana 27 del embarazo nos diste un buen susto…ahí es cuando más empecé a quererte, porque sentí que ya eras parte de mí y no quería perderte.

¿Sabes?, mamá no sabe parar (pero ya estoy aprendiendo), y yo quería hacer muchas cosas y sin pedir ayuda y no escuchaba a mi cuerpo que me daba avisos de que algo no marchaba bien, y que no era bueno para ti. Así que un doctor me tuvo que decir que me tocaba estar en la cama quietecita si quería verte sin problemas. Qué largo se me hizo, Naroa, (tú aun no tenías nombre, pero ya sabiamos que eras una chica) y a veces tenía tanto miedo. Intenté ser valiente, por tí y por papá, y además porque sabía que no nos iba a pasar nada. Siempre tengo un guia que me lleva de la mano en estos momentos, y me da fuerzas. No lo veo, ni lo oigo pero siento que si acepto lo que pasa es más fácil llevarlo. además te sentía y casi te podía tocar. Conforme crecias y mi vientre se abultaba, notaba tu cabeza, o tu pie, a veces el codo…y lo que más me sorprendía era cuando tenías hipo. Tenías muchas veces hipo, yo no sabía lo que era hasta que una matrona me lo dijo cuando estaban midiendo las contracciones. Me dijo: “esta niña tiene hipo”. Y cuando notaba que empezabas con el, ponía mis manos en el regazo y te cantaba algo tranquilo para que te calmaras, solía funcionar aunque canto fatal. Lo suyo hubiera sido darte un susto que es como se dice que se quita el hipo, pero entonces no hubieras querido salir nunca ¿o me equivoco?.

Cuando ya llegó el momento de conocerte estaba muy nerviosa, pero solo sentía el dolor. ¿Sabes?, era un dolor horrible, o ese es mi recuerdo, pero el dolor es algo que no se puede medir y mucho menos guardar en la memoria y menos mal, así que el recuerdo que me queda es el de tu cuerpo saliendo de mí en el último empujón (nos ayudaron un poco Naroa, porque mamá estaba cansada y no sentía las contracciones), y el amor tan grande que llenó en el hospitalmi corazón. Por fín te conocía, y te llevaron tan pronto de mi lado…era para comprobar que todo estaba bién, porque como te pusieron una ventosa en la cabeza…(menudo huevo te salió luego) Cuando te trajeron a mí estabas muy tranquila y no llorabas… aun no veias con tus ojos, pero sé que cuando te pusieron en mis brazos me reconociste…porque te calmaste y abriste un ojo, y había una sonrisa en él… nuestra primera mirada…aun lloro de felicidad cuando me acuerdo.

Luego le llamaron al papá, pero él será el que te cuente lo que sintió.

Naroa, te quiero mucho y poco a poco te iré contando más cosas de mi pequeña gran chica.

Un beso muy, muy grande nire neskatxo maitia

Zure amatxo